viernes, 12 de agosto de 2011

'La boda de mi mejor amiga', comedia sobre la amistad






En numerosas ocasiones, he hablado de Paul Feig,
el alma de la serie que tanto he recomendado, ‘Freaks and Geeks’, que,
además de guionista y director, es actor y autor de algunas novelas
autobiográficas desternillantes. ‘La boda de mi mejor amiga’ (‘Bridesmaids’, 2011), que se estrena esta tarde,
está dirigida por este hombre que, recientemente, se había recluido en
la televisión, aunque la palabra “recluido” puede no ser la adecuada,
ya que se ha encargado de series de gran prestigio, como ‘Arrested
Development’, ‘The Office’, ‘Bored to Death’ o ‘Mad Men’. Y es que una
historia de perdedores, nada complaciente con su protagonista y basada en un humor de la vergüenza ajena, como la que nos ocupa, es el material perfecto para este realizador de la pandilla de Judd Apatow









La actriz protagonista, Kristen Wiig,
ha escrito el guion junto con Annie Mumolo, quien da nombre al
personaje principal, lo que nos haría pensar en un mero guiño o en un
componente autobiográfico. Ante la inminente boda de su mejor amiga, de
cuya organización se tiene que encargar por ser la dama de honor, Annie
empieza a darse cuenta de que su vida es un completo desastre y,
desquiciada, comenzará a provocar que se vaya convirtiendo en un
desastre aún mayor, mientras que destruye, al mismo tiempo, los
preparativos de su amiga. 









‘La boda de mi mejor amiga’
es desenfadada y divertida y tiene una cantidad considerable de humor.
Los chistes previstos son algo tópicos, a diferencia, por ejemplo, de
la originalidad de las ocurrencias de los dos ‘Resacones’. Y se podría
decir que son de un gusto más bien masculino, suponiendo que todavía
haya alguien por ahí con ideas de “películas para tías” –“chick
flicks“– y “películas para tíos”. No obstante, lo que causa más
hilaridad son las situaciones embarazosas en las que
se encuentra o se mete solita la protagonista y en especial dos
momentos que seguro que se perderán en la versión doblada: cuando
intenta dar un discurso en supuesto español y cuando hace una mención a
un famoso patrio en la zona de primera clase del avión. 















Wiig tiene vis cómica
y un físico que invita a la empatía y a la lástima. El resto de las
actrices, exceptuando quizá a Maya Rudolph, la futura novia, también
son muy humorísticas. Melissa McCarthy es muy grande y Rose Byrne
merece una mención especial, ya que, desde el personaje que más
desagradable debería parecer, crea a un ser frágil y entrañable. 







Exaltación de la amistad







Suelo buscar que el cine me
haga reír y apreciarlo mucho cuando una película lo consigue y, aunque
‘La boda de mi mejor amiga’ tenga ese propósito como intención
principal y lo cumpla, en ella he apreciado otros de sus aspectos muy
por encima. La parte emotiva de la amistad y la pequeña trama
romántica, en la que destaca un encantador Chris O’Dowd (‘Los informáticos’ o ‘The IT Crowd’), que podría decirse que es lo mejor del conjunto, lograron tocarme la fibra.
Y quizá es esa otra de las habilidades de Feig quien, en ‘Freaks and
Geeks’, por mucho que pudiese presentar situaciones risibles, lo que
más provocaba era arrancar una lagrimita de emoción ante los
sufrimientos o alegrías de los personajes. Sus caracterizaciones eran
tan realistas que llegaban muy cerca. 









La Annie de nuestra
historia no es un personaje encomiable, no es una víctima, ni siquiera
es mejor persona que la Barbie pija, que resulta molesta por ser tan
perfecta. Es un personaje deplorable, que se hunde en
su miseria y estropea la vida a quienes la rodean. Así es la
protagonista. Me satisface encontrar esta valentía a la hora de abordar
a un principal, sin miedo a que los defectos creen una distancia, sino
con la conciencia de que lo que harán es enriquecer al personaje. Eso
engrandece a sus autores. De esta forma, ese momento bajo que debe
haber en toda historia de amor o amistad –aquí hallamos ambos en
paralelo–, es decir, esa ocasión en la que parece que todo se ha
perdido y va a salir mal… bueno, ese momento, en lugar de ser un bache
conocido del que sabemos que se va a salir y solo vemos como trámite,
se convierte en un instante de reflexión y transmisión de emociones.
Aunque, es muy posible que no todos los espectadores lo vean de esta
manera. 









En los últimos años, las comedias están tendiendo
más a tratar la amistad que el amor romántico. No digo que no
existiesen desde siempre películas sobre el compañerismo y el amor
entre colegas, pero me refiero a una ligera variación con respecto a la
comedia romántica en la que se exalta la amistad por encima de otros sentimientos.
En ‘Resacón en Las Vegas’ o ‘Supersalidos’ los objetivos románticos de
los protagonistas, ya sea la futura novia en la primera o las chicas a
las que tratan de seducir en la segunda, tienen un papel muy secundario
con respecto al mejor amigo. Lo mismo sucede aquí, donde el futuro
marido de la mejor amiga apenas aparece en imágenes y no tiene ni una
sola frase de diálogo. El auténtico clímax y la resolución principal
provienen de la reconciliación con la amiga, más que del hallazgo de
una pareja. 







Lo mismo, pero distinto







Comentábamos,
no hace mucho, que la aparente falta de ideas en Hollywood se debe en
realidad a la falta de valentía de los ejecutivos para venderle al
público planteamientos nuevos. Los que van a financiar las películas
buscan que se les ofrezca lo mismo, es decir, una premisa que se
parezca ya a películas preexistentes. Pero, obviamente, quieren que
tenga algo distinto. Así es ‘La boda de mi mejor amiga’. Es un film que muchas personas rechazarán
porque pensarán que es lo de siempre. Lo encuentro lógico, pues tanto
el título, como el cartel, como el tráiler les va a remitir a
centenares de productos que ni siquiera les gustaron cuando esos
elementos se veían por vez primera. 









Lo que ocurre es que
la película que nos ocupa ha sabido muy bien conseguir esa otra
exigencia, la de “distinto”. Aparentemente, es lo mismo, pero a todo se
le ha dado la vuelta. La boda es solo un punto de partida, un detonante
para que esta mujer se replantee su vida y una excusa para aglutinar a
los personajes, pero la ceremonia en sí apenas aparece y no tiene la más mínima importancia ya que, como hemos dicho, el noviazgo de la que se casa es intrascendente.









Sabiendo
de antemano que en esta ocasión la comedia la llevarán las mujeres y
que habrá gamberrismo en lugar de petardeo y que no serán los
personajes femeninos más típicos y deplorables… incluso partiendo de
eso, el resultado vuelve a dar la vuelta a las expectativas y ofrece mucho más,
yendo a lo profundo y a lo emotivo. Está claro que estoy siendo
generosa con los siete puntos sobre diez, pero, si se hace un repaso a
lo que el año 2011 nos está ofreciendo en cine, no se puede dar con
muchas películas que merezcan esta puntuación y, aunque sea una
tontería calificar por contraste, me apetece darle tantas estrellas
porque no solo lo pasé bien, sino que me marcó un poquito.

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